sábado, 8 de agosto de 2015

Respirar




Vale, se que no soy perfecta, ni mucho menos un ejemplo a seguir. Dios! No! Pero, se que tengo algo especial que me diferencia del resto del mundo.
A veces creo que es algo horrible y otras creo que es una bendición.
Últimamente me he ido dando cuenta de que estoy rodeada de mucha gente que esta muy amargada en la vida sin tener a penas un problema de verdad.
La vida no consiste en que me voy a poner mañana, o se me ha roto una uña y ya no se como voy a sobrevivir a eso. La vida es algo más. Si no, ¿Por qué vivimos?

Mi hermana siempre dijo de mí que era una persona muy pesimista y triste. Y en parte tiene razón. Lo soy. Al menos a la hora de escribir porque si os paráis a leer mi blog profundamente parece que es una oda a mi madre muerta o a la pena y el dolor que uno siente tras la perdida. Pero no es así. En verdad escribo para sentirme mejor. Para dejar que eso que me atormenta y no se como explicar de otra forma, salga de mi. Así que empiezo a escribir y a escribir y casi siempre, lo que plasmo en mis palabras es tristeza.

Otras veces me despierto inspirada por la vida y consigo escribir algo que merezca la pena leer.

Hace unas semanas tuve un accidente. Pensé que no iba a escribir sobre ello, pero cuanto mas lo retraso y mas intento no pensar en lo sucedido, no puedo dejar de tenerlo rondando en mi cabeza una y otra vez.
La gente piensa que estoy bien. No he dejado ni un solo momento de escuchar que es una suerte que este viva y que debo dar gracias por ello. Que he vuelto a nacer, y esas mierdas que se dicen en momentos como esos.
Pero la verdad es que me importa bien poco si he vuelto a nacer o no. Mi vida sigue siendo la misma. Sin coche, pero la misma.
Así que pienso ¿Tengo que dar un vuelco a mi vida por que casi me muero? ¿Y que pasa si justamente estaba ya haciendo eso? ¿Qué pasa si había comenzado a vivir nuevamente? ¿Qué pasa si iba por el buen camino y tenia un plan?
Pues pasa que ese plan se fue a la mierda en el momento que tuve un accidente. Así de simple.
Y toca volver  a empezar.
Dios! Esa frase me perseguirá toda la vida.
Volver a empezar. ¿Qué significa? ¿Qué quiere decir exactamente? ¿Qué tengo que olvidarme de todo lo que hice, pasar pagina y empezar de cero?
Es cierto que cada día es una oportunidad para empezar de cero, pero ¿hasta que punto?

Pues bien, a lo que iba, tuve un accidente, y no vi mi vida pasar ante mis ojos. Lo que vi era el coche dando vueltas y mas vueltas por la carretera, mientras me chocaba contra el quita miedos, y quedaba a escasos metros de un camión el cual freno de puro milagro.
Baje del coche y lo único que pude pensar en ese momento fue ¿Dónde esta mi rueda trasera?
Cosas de shock señores, pero en verdad mi vida se redujo a eso, a donde estaba mi rueda, porque estaba bien, estaba viva, estaba respirando otra vez, pero sin una rueda y con el coche rayado y mi cuerpo dolorido por el impacto del golpe. Pero estaba viva.

Ahora tengo que decir que pase unos días estupendos recuperándome en la playa. No hay nada mejor que el sol para sanar las heridas y no las superficiales, si no las del alma.
Sentí que mi corazón necesitaba una nueva inyección de vida. Una buena. De esas que te causen ganas de volver a vivir, de gritar, de reír, de llorar, de saltar y ¿por que no? De bailar.

La vida son dos días. Eso dicen y nosotros que nos creemos inmortales no lo sabemos apreciar.
No he cambiado mi perspectiva de la vida porque haya tenido un accidente, sigo pensando igual, lo gracioso es que yo siempre valore que la vida eran dos días, y por eso al bajar del coche lo único que pensé fue que no tenía rueda.
Por eso digo que yo sigo apreciando igualmente la vida.
Cada segundo, cada momento, cada instante es un regalo que muchos otros ya no podrán apreciar o que muchos otros no saben valorar.
Cada día que pasa es un día perdido si no haces por que merezca la pena.
Hace tiempo creo haber escrito eso mismo. Como cosa de dos años o más. Y hoy vuelvo a pensar y sentir lo mismo.

Cada día no vivido es un día perdido.

Viaja. Si, viaja. O sal a la calle si no tienes la suerte económica de poder viajar. Sal a pasear, a observar la ciudad por la que tantas veces caminas y nunca te paras a mirar lo que hay a tu alrededor. Respira, por que así aliviaras mejor tu dolor. Y siente como el oxigeno entra en tus pulmones. ¿Lo sientes? Eso es porque estas vivo y aun puedes hacer algo con tu vida.
Yo anoche salí a la calle. Disfrute de un concierto algo diferente, acabe en un bar con desconocidos a los que había escuchado tocar en directo minutos antes, y en pleno bar lleno de gente ni cortos ni perezosos nos pusimos a cantar y a reír. Y son esos momentos tan únicos, los que sientes que hoy ha merecido la pena volver a vivir.

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